• David Meléndez Tormen

El cambio social y constitucional chileno desde la comuna de Peñalolén

Actualizado: 18 ago

El estallido (o despertar) social del 18 de octubre de 2019 fue el momento de convergencia de las múltiples y variadas expresiones del malestar de los chilenos. No surgió de la nada: desde al menos 2011, con la revuelta de los estudiantes universitarios por una educación gratuita y de calidad, la ciudadanía había estado manifestándose en múltiples frentes.

La Constitución de 1980, impuesta de manera fraudulenta por la dictadura militar, funcionó como marco legal del “modelo”, que los gobiernos de la Concertación por la Democracia no se atrevieron a derogar (aunque sí hacerle algunas reformas más bien cosméticas en la presidencia de Ricardo Lagos).

Con las décadas fue surgiendo una sensación de hartazgo entre amplias capas de la sociedad chilena, no en menor medida los estudiantes que veían hipotecado su futuro por la obligación de endeudarse con el crédito con aval del estado (CAE), O los pensionados, que tras años de cotizar en las AFP, reciben una magra pensión por sus fondos administrados obligatoriamente por esta asociaciones de inversión privadas. O los derechos de pueblos originarios como los mapuche, que siguen existiendo y manteniendo su cultura tras siglos de atropellos por el Estado chileno.

Peñalolén, una de las comunas más grandes de Santiago, ha pasado de ser un lugar de chacras y viñedos que aprovisionaban al Santiago del pasado a protagonizar las “tomas” de Lo Hermida o La Faena en la segunda mitad del siglo XX. Estas, convertidas en “poblaciones” de clases bajas que brillaron por sus iniciativas de educación popular y resistencia al régimen pinochetista. Ya en el siglo XXI, las leyes de la oferta y la demanda han ido valorizando los terrenos de la comuna, que cada vez más se destinan a condominios para personas con un relativamente mayor poder adquisitivo, lo que ha generado fuertes contrastes y segregación en el paisaje urbano y social. En contraste, hoy en Peñalolén hay más de 20.000 allegados que viven hacinadas en casas de parientes, peñalolinos que no se pueden permitir seguir viviendo en sus barrios de toda la vida y han desarrollado potentes movimientos por el derecho a la vivienda, como el Movimiento Autónomo de Vivienda de Peñalolén (MAV) y el Movimiento Vivienda Digna (MVD).

Una de las principales demandas del “estallido” era el reemplazo de la Constitución de 1980 por una redactada y aprobada democráticamente por el pueblo a través de Asambleas Constituyentes o Cabildos celebrados en los distintos territorios del país, y que expresara explícitamente el papel del Estado como verdadero garante de los derechos ciudadanos.

En una tarde primaveral del 9 de noviembre de 2019, nos reunimos bajo los árboles de la calle Las Perdices cerca de 250 vecinos y vecinas, compartiendo y debatiendo en torno a varias mesas, dando inicio al Cabildo Ciudadano Peñalolén Alto Sur. El evento finalizó con la música del destacado cantautor Eduardo Peralta. Fue una más de muchas asambleas territoriales que se realizaron espontáneamente en todo el país. El despertar social de Chile estaba en marcha.

Después vinieron meses de entusiasmo y camaradería, sin que importaran las posiciones políticas de cada uno. Fueron una verdadera “Primavera insurrecta” que se reflejó en marchas, música y pintadas por todo el país. El 15 de noviembre, apenas unos días después, el gobierno de Sebastián Piñera y la mayor parte de los partidos políticos firmarían el "Acuerdo por la Paz", buscando apaciguar lo que amenazaba con convertirse en una crisis política general.

Con todo lo poco democrático que fue, este acuerdo estableció una ruta para redactar una nueva Constitución, con varios referendos y elecciones de por medio, incluidas las municipales, parlamentarias y presidenciales realizadas en 2020 y 2021.

Pero justo después de una primera actividad “puerta a puerta” del Cabildo, se declaró en marzo la cuarentena por la pandemia de COVID-19 y nuestro querido Chile pasó de la efervescencia de las manifestaciones a una obligada quietud que puso en pausa al movimiento social y, en el mejor de los casos, canalizó esa energía a las asambleas territoriales y temáticas.

La pandemia del COVID-19 puso al desnudo las desigualdades y la precariedad que sufren muchos de nuestros vecinos y vecinas. En el Cabildo Peñalolén AltoSur sentimos que hay una continuidad entre el compromiso con el cambio de modelo político y económico y la solidaridad necesaria en estos tiempos, por lo que organizamos la campaña “Dignidad en Tiempos de Pandemia", mediante la cual canalizamos recursos solidarios (principalmente ropa, alimentos y víveres comprados con el dinero que fuimos recibiendo como donación en nuestra cuenta corriente) hacia 8 ollas comunes en 2020 y 3 ollas comunes en 2021, entre otras iniciativas. Además de comestibles y utensilios de limpieza (como guantes, mascarillas, cofias para el pelo, etc.), facilitamos la adquisición de equipos y la recarga del gas, ya que la municipalidad no estaba dando abasto debido a sus limitados recursos y la pésima gestión del gobierno central.

El año 2020 fue intenso en términos de campañas, primero por la Aprobación de la idea de hacer una Nueva Constitución, que se ganó por amplia mayoría: un 80% por el Apruebo frente a un 20% de Rechazo. Tras ello, vino la elección de los 155 delegados para la Convención Constitucional encargada de esa tremenda tarea, y que sorprendió a muchos por los numerosos delegados electos procedentes de los movimientos sociales. Además, había escaños reservados para los pueblos originarios, lo que se expresó simbólicamente en la elección de la académica y activista mapuche Elisa Loncón como su presidenta. La derecha no alcanzó a obtener el 1/3 de los escaños, con lo que no pudo ejercer el poder de veto que le habría permitido obstaculizar (aún más, si cabe) el proceso.

Ese año hubo, además, elecciones municipales, regionales y parlamentarias, y las cruciales elecciones presidenciales, en que Gabriel Boric triunfó sobre el populista de ultraderecha José Antonio Kast en una segunda vuelta llena de suspenso.

A nivel comunal, fue un año de confluencia y convergencia entre las diversas asambleas y cabildos territoriales y temáticos que se habían ido creando, además de las juntas de vecinos y organizaciones vecinales, y movimientos políticos y sociales ya existentes. Con generosidades, pero también con algunos roces, se fue armando un entramado de voluntarios de campaña para volantear puerta a puerta y vigilar el voto como apoderados de mesa. Aun así, la sensación general era tan incierta como la de hoy. Pero finalmente ganó Boric con una amplia ventaja de más de 20 puntos.

Fueron días de un activismo numeroso y estimulante, pero también agotador. Me parece que las grandes diferencias en votación -del 80% de Apruebo en el plebiscito de 2020 a las proyecciones bastante menores de hoy- responden a multitud de factores, entre los que se podrían mencionar:

  • La manipulación de los medios masivos, sobre todo la televisión y los periódicos, todavía en manos de la elite, incluso TVN, que se supone debería ser pública y velar por la adecuada e imparcial información de los chilenos. A pesar del surgimiento de numerosos medios alternativos, como podcasts y programas radiales, la gran mayoría de los medios más tradicionales está promoviendo el voto de Rechazo en sus programas de debate y los “matinales”, además de dar cabida a la difusión de noticias falsas, o que distorsionan u omiten la realidad.

  • La enorme carencia de educación para la ciudadanía, que es un problema de tipo estructural. Desde el golpe militar hacia adelante, con la posible excepción de los gobiernos de Michelle Bachelet, se ha querido desempoderar a la gente de sus derechos y deberes por medio de la eliminación o parcialización de los ramos de educación cívica, historia y ciencias sociales en la educación primaria y secundaria. En los “puerta a puerta” y los volanteos no es poco frecuente encontrar vecinos y vecinas que ni siquiera saben qué es una Constitución.

  • También es necesario contrarrestar el hartazgo y la apatía hacia “la política”, alimentados los medios, pero también por la frustración ante promesas incumplidas por falta de recursos o, derechamente, corrupción de las autoridades de diferentes niveles. Es importante hacer conciencia de que todo lo que hacemos o dejamos de hacer con otros, partiendo por nuestro barrio, son formas de hacer política. Para ello, nuestros representantes electos tienen el deber moral de dar el ejemplo. Y, esperamos que el futuro el incumplimiento de las promesas de campaña, por ley, causal de remoción del cargo.

Peñalolén tiene una larga historia de organización y autogestión, sobre todo en las poblaciones, y eso se ha visto en la reactivación de estos últimos meses. Ya estamos en plena campaña, y las distintas asambleas territoriales y temáticas han llevado a cabo conversatorios con ex delegados de la Convención Constitucional como Elisa Loncón, Jorge Baradit, Constanza Schonhaut o Mauricio Daza (por nombrar solo a algunos). Hemos repartido volanteos “conversados” en ferias libres y casa por casa, afinando el mensaje por el Apruebo a las sensibilidades y necesidades de cada barrio, a través de organizaciones que coordinan asambleas territoriales y temáticas, como el Comando Unitario por el Apruebo o la Coordinadora Ciudadana de Peñalolén.

Desde Acción Humanista, el diputado por nuestro distrito Tomás Hirsch y su equipo han estado muy activos, por ejemplo, en actividades en San Luis de Macul o el volanteo-concierto con los Inti Illimani y Carmen Prieto en Peñalolén Alto. Y desde Pressenza, les hemos obsequiado a varios ex convencionales nuestro libro “Muros que Hablan”, una potente y hermosa antología de grafitis del estallido social con entrevistas a los propios grafiteros y testimonios de figuras del mundo del activismo y la cultura.

Para este 28 de agosto próximo todas las organizaciones y vecinos organizados estamos planificando un gran acto de cierre que, tal como en otras comunas, sea un verdadero Apruebazo peñalolino.

El nivel de interés de los vecinos va en aumento y varía según la zona de la comuna. Hay varios que agradecen que nos tomemos el tiempo para explicarles aspectos de su interés. Así hemos ido disipando y aclarando las “fake news”, o noticias falsas, impulsadas por los partidarios del Rechazo, más todavía en un paisaje en que la totalidad de los medios televisivos y escritos de alcance nacional están todavía en manos de la elite.

De todos modos, desde el Estallido se ha producido un alto nivel de empoderamiento vecinal, sobre todo de las mujeres. Poco a poco se van activando en iniciativas que enfaticen la paridad de género y de clase social, en un aprendizaje de diálogo con el “otro”, superando el individualismo que por décadas el sistema mediático, económico y político ha fomentado en la gente.

No me cabe duda de que la nueva Constitución se va a aprobar, pero hay que trabajar de aquí al plebiscito del 4 de septiembre para que el margen sea lo más amplio posible. A partir de entonces viene la hermosa y digna tarea de construir ese Chile para TODOS que queremos y nos debemos.

Como decimos en nuestro Cabildo: “Porque la solidaridad es la ternura de los pueblos”.



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