• Malucha Pinto

Hasta que la dignidad se haga cultura

Actualizado: 17 ago

Hay un viaje iniciado ese oscuro 11 de septiembre de 1973… en realidad, mucho antes…

Ahora vamos cerrando un tramo de este caminar hacia la dignidad. ¿Qué es la dignidad? Deberemos hacer una reflexión profunda y colectiva. Lo iremos descubriendo poco a poco en cada acción y creación. Sin embargo, después de esta experiencia como delegada constituyente, me acerco a afirmar que tiene que ver con ser parte, con todo lo que soy/somos, del gran TODO.

Cierro los ojos, y veo gente en las calles cantando, escribiendo en muros, la poesía volando por los cielos y aterrizando en las paredes y veredas Aparecen Lorca, Víctor Jara, Marta Ugarte, mis primos, Fernando y Patricia, tantos otros y otras, valientes muchachos y muchachas dispuestos a entregar sus vidas por una vida digna. Veo a jóvenes en uniforme saltando torniquetes, aparecen cabildos, conversas en plazas, canchas, esquinas y gimnasios. También gente asesinada, ojos arrebatados, artistas hablando del flaco paisito, veo a trabajadoras y trabajadores, jóvenes presos todavía enrostrándonos la vergüenza de un sistema político y judicial que se mantiene para mantener un estado de cosas, un Chile con heridas, pueblos indígenas arrasados, pueblos indígenas abriendo los nuevos ciclos de la naturaleza, veo a mi familia hablando de compromisos y mañanas, a mi abuela, la mulata, recordándome mi propia negritud y su dolor de pertenecer a quienes fueron esclavizados. Con mis ojos de adentro, veo nuestra historia teñida de sangre. Son años de sueños pendientes en el viaje hacia la dignidad.

Inauguramos una nueva ERA que está pariendo un corazón, como dice nuestro trovador cubano, Silvio Rodríguez. Ella abrazará la diversidad reconociéndola, la fuerza de la comunidad y del nosotros… si no, probablemente desapareceremos como un mal sueño que tuvo la Tierra.

Cuando se extinguieron los dinosaurios, esos seres de sangre fría, se abrió una hermosa etapa en el desarrollo de la vida: la era Cenozoica. Muchos la llaman la ERA LÍRICA. En ella aparecen las flores, las abejas, los árboles frutales, las aves, las fragancias y muchos mamíferos, cuya sangre caliente les daba una presencia excepcionalmente agraciada sobre la faz de la tierra. Ellos desarrollaron esa parte del cerebro que nos permite formar vínculos afectivos inclusive con miembros de otras especies. Los nuevos mamíferos, en medio de este estallido de colores, pudieron expresar cariño, pudieron ligar lo que estaba desperdigado. La vida llegó a su máxima expresión de diversidad, complejidad y belleza. Y no es casualidad que, en esa etapa de la evolución, en medio de la floración rebosante de seres vivientes de todas las formas y colores y de múltiples inteligencias bellamente entrelazadas, apareciera la especie humana. Cada tanto, aquí en nuestra tierra, esta explosión del eros, del amor, se repite.

Este viaje por nuestro denostado laboratorio de la esperanza, con sus profundas sombras y exultantes luces, tiene que ver con esto, LA ORGÁSMICA LÍRICA de los distintos: Transformar la lógica de construir desde la ausencia de toda la otredad, desde la monocultura, desde la colonización implacable. Aprender lo que nos fue arrebatado con la llegada del Dios único que vive en las alturas y afuera de nosotros y nosotras, VIVIR LA DIVERSIDAD con sus complejidades, desafíos, temores y belleza. Es curioso que sea tan difícil en circunstancias que es ella la que hace posible la vida.

El nuestro fue un enamoramiento colectivo cuyo encantamiento ha sido serio, grave como el amor. Un sueño espeso, áspero a veces, como los verdaderos sueños, que tenemos despiertos.

Aquí fue la insolencia de los cuerpos que enfrentaron un poder que está fracasado en el dar respuesta a los desafíos de nuestros tiempos. Lo hicimos a tientas, dando traspiés. intentando incluir todas las ausencias. Lo hicimos con el cuerpo, con la convicción profunda de la necesidad de cambios, impulsados e impulsadas por el fuego que transforma el mundo y abre las puertas a la dignidad. En el otro extremo, el terror a entregarse a una nueva manera de vivir.

He aprendido a reconocer que en la diferencia existe la posibilidad de proyectarnos al infinito, que ésta es un motor de cambios a lo largo de los tiempos y, más aún, cuando se trabaja con empatía y solidaridad. Recordemos a Lynn Margulis, una de las principales figuras dentro del campo de la evolución biológica y su inspiradora teoría de la endosimbiosis, que describe el origen de las células eucariotas como una consecuencia de sucesivas incorporaciones simbiogenéticas de diferentes células procariotas. Ella hace una oda a la diferencia y a la colaboración entre distintos para la evolución.

Aquí, cerrando esta etapa, miro con el corazón y entiendo que hasta aquí pudimos ponernos de acuerdo esos 155 constituyentes de tantos mundos diferentes, hasta aquí corrimos las fronteras de lo posible, hasta aquí saltamos torniquetes. Participación directa, herramientas institucionales para darle cauce a la lucha por la dignidad, los conocimientos en el corazón de la construcción de un país, culturas, el reconocimiento de la diversidad, derechos de la naturaleza, plurinacionalidad, interculturalidad, garantía de derechos fundamentales, derechos para las y los que viven en situación de discapacidad, adultos mayores, niñeces, diversidades, redistribución del poder, derechos de los pueblos indígenas, cielos limpios, derecho a los cuidados, glaciares, libros y bibliotecas comunitarias, humedales protegidos, el agua como derecho humano, justicia epistémica. Estamos en un nuevo escenario, listo para ser habitado por nuevas obras creadas por una ciudadanía que se irá transformando.

Ahora a salir a la calle, informar amorosamente, navegar en las aguas de la templanza y construir esa mayoría social y cultural que le dé a Chile una nueva constitución. Esta, la Constitución del 2022, es flexible, plenamente democrática y bella… porque en lo escrito hay mucha belleza más allá de cualquier vacío o error. Hay que leerla con el corazón abierto.

Estamos es una suerte de nueva Era Lírica que empieza a hablar de los tiempos únicos en la tierra donde se bordan sueños que abren la posibilidad del amor. Recordemos que la Cenozoica estuvo precedida por la desaparición de los dinosaurios y de una era marcada por la sangre fría. Nuestros sueños hoy son imperfectos, precarios y viven agazapados en un eterno paréntesis inspirador que mantiene viva la esperanza por los siglos de los siglos y nos permite seguir vivos.

Venceremos y será hermoso,

hasta que la dignidad se haga costumbre,

hasta que la dignidad se haga cultura.

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